La Barrera de Hielo

El muro eterno que rodea el mundo. Nadie lo ha cruzado. Nadie lo ha comprendido.

Se dice que si un pájaro volara sin detenerse hacia cualquier punto cardinal, tarde o temprano encontraría la Barrera. Y allí, sencillamente, se acabaría el mundo. Lo que casi nadie se atreve a preguntar en voz alta es para quién se acabaría.

La Barrera de Hielo es la estructura más antigua conocida en Gemoria. Un muro colosal que rodea el continente por completo, elevándose tan alto que su cima se pierde entre las nubes. Ningún mapa ha logrado situar sus verdaderos límites porque, en la práctica, ella es el límite.

Los textos más viejos atribuyen su creación a los propios Nueve Eternos, pero la tradición precisa que fue Iskarya, la Eterna del hielo, quien alzó materialmente el muro con sus propias manos. Por eso los sacerdotes de los templos del norte no lo llaman "muro" ni "barrera", sino con un nombre mucho más antiguo: la Corona de Iskarya. Se dice que la levantó el mismo día en que los Nueve terminaron de forjar la Gema, y que por eso su color varía según la luz: azul profundo bajo el sol, plateado bajo la luna, y a veces —solo a veces— un púrpura tenue que responde, según los alquimistas, a la esencia de la magia arcana.

"El hielo no se derrite. El hielo no se rompe. El hielo escucha." — Dicho popular de los pueblos del norte

Un hielo que no se derrite

La primera propiedad extraña de la Barrera es que su hielo nunca cambia de estado. Ni en el verano más ardiente ni bajo la lava de las erupciones cercanas. Los alquimistas han intentado, durante siglos, aislar una muestra de su composición. Ninguno ha tenido éxito: el hielo, al ser separado del muro, se convierte en polvo antes de una hora.

La segunda propiedad extraña es acústica. Cuando alguien se acerca lo suficiente, comienza a escuchar sonidos que no vienen de este lado. Voces. Cantos. Golpes rítmicos. Algunos exploradores han enloquecido tratando de descifrar lo que decían. Otros afirman haber reconocido palabras en la vieja lengua humana.

Expediciones perdidas

A lo largo de la historia se han organizado al menos siete expediciones oficiales para intentar cruzarla o rodearla. Ninguna ha regresado. La más famosa fue la de Halven Thorne, un explorador de Lytharia que se adentró en el hielo con un equipo de sesenta personas. Encontraron una única cosa que sirvió como prueba de su viaje: un fragmento de tela con las iniciales de Halven, clavado en la pared del muro tres años después de su desaparición.

El fragmento seguía tibio.

¿Muro o prisión?

La versión oficial —la que se enseña en Asterian y en Valdren— es sencilla: la Barrera protege al mundo humano de aquello que hay más allá. Un regalo de los Nueve. Un límite protector para una raza joven y frágil.

Pero desde los tiempos de Eldran Veyr, algunos han sospechado otra cosa. Si la Barrera fuera realmente una protección, ¿por qué rodea al mundo por completo? ¿Por qué encierra a la humanidad en lugar de dividir el territorio humano del de sus enemigos? ¿Y por qué, si es solo hielo, parece estar viva?

En un fragmento censurado atribuido al propio Eldran se lee la frase que hoy está prohibida repetir en el Imperio:

"Gemoria no fue encerrada para impedir que los mundos entraran. Fue encerrada para impedir que los hombres salieran." — Eldran Veyr, fragmento prohibido

Si esa frase fuese cierta, cambiaría todo lo que la humanidad cree saber sobre los Nueve Eternos, sobre su lugar en el cosmos, y sobre las razones que llevaron a los propios creadores del mundo a dejar de confiar en su creación más pequeña.

◈ ◆ ◈

Nadie sabe si la Barrera se romperá alguna vez. Nadie sabe si debería. Lo único que se sabe, y que los ancianos repiten en voz baja cuando el viento sopla del norte, es que su hielo se ha vuelto, en los últimos años, un poco más delgado.

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